Tiene la capacidad de manejar su tiempo de estudio, lo que genera en él un alto grado de responsabilidad.
Puede ajustar su horario de estudio a las actividades cotidianas.
El estudiante tiene varias alternativas para aprender de acuerdo a su ritmo de aprendizaje.
Logra seguir el ritmo de trabajo marcado por el profesor y por sus compañeros de curso.
Tiene la posibilidad de desarrollar habilidades en el uso de la tecnología, brindando la posibilidad de acceso a información actualizada a través de Internet.
El estudiante tiene la posibilidad de autoevaluarse de forma concienzuda al tiempo que puede acceder a diversas formas de evaluación, dándole mayor dinamismo al proceso educativo.
Es un medio que permite transmitir información de carácter cognoscitivo además de mensajes formativos, sin necesidad de que haya un contacto presencial estudiante-tutor.
El alumno tiene un papel activo pues no se limita a recibir información sino que forma parte de su propia formación.
Todos los alumnos tienen acceso a la enseñanza, sin que se perjudique a quienes no pueden acudir periódicamente a clase debido al horario laboral, la distancia, etc.
Existe retroalimentación (feedback) de información, de manera que el profesor sabe si el alumno responde al método y alcanza los objetivos fijados al inicio.